El uso del guión largo
Al guión largo se le conoce también como guión mayor. Se emplea para indicar en un texto (narración, entrevista, obra de teatro) los parlamentos de un personaje; también se usa para hacer expresiones de aclaración que, en algunas ocasiones, pueden anotarse entre paréntesis.
El guión corto o menor
El guión menor (-) no debe confundirse con el guión largo. El guión corto o menor sirve para separar en sílabas las palabras. Cuando es necesario dividir una palabra al término del renglón y continuarla en la siguiente línea. Y cuando se hace un listado sin utilizar números consecutivos.
Enseguida presentamos algunos ejemplos del uso del guión largo para indicar el diálogo o la conversación de un personaje. Cada nuevo guión significa un cambio de hablante:
—¿Y ahora qué, maestro?
—Ahora las cosas han comenzado a ordenarse y nada podemos hacer sino esperar el milagro.
Cuando la conversación está intercalada en una narración, se manifiesta después de dos puntos y aparte y el guión largo que anuncia los parlamentos:
Una tortuga a cierta hormiga decía:
—En este mísero invierno, dime ¿qué comes, amiga?
En ocasiones, se emplean guiones largos aclaratorios en la narración, para no tener que anunciar previamente el parlamento, además del guión largo normal de la conversación:
—No es eso, José. Es que hoy no vine a la seis —dijo la mujer—.| Vine a las seis menos cuarto.
—Acaban de dar las seis, reina —dijo José—. Cuando tú entraste acaban de darlas.
Para emplear correctamente el guión largo se debe poner cuidado al elaborar composiciones con diálogos. Los cambios de narración a conversación y de conversación a narración deben ser precisos y claros, no deben causar confusiones. Para ello es recomendable emplear siempre el punto (.) y los dos puntos y aparte (:), pues su carácter cortante ayuda mucho al desarrollo de la obra.
Elabora un diálogo en el que utilices las siguientes palabras: de, dé, el, él, tu, tú.